La habilidad de captar lo inmenso

Los atardeceres, todos tan bellos, tan únicos, quizás tan cotidianos, siempre inspiran pensamientos, sentimientos, provocan sensaciones, y emocionan. Pero captarlos a veces es difícil y no siempre se está inspirado. Tienes delante de ti un cuadro irrepetible, con unos colores maravillosos, y tu retina es capaz de absorberlos y guardarlos en tu memoria, pero tu ojo fotográfico está vago ese día. No pasa nada. Hay que aceptarlo con humildad.

Intentar captar el espectáculo que cada día nos ofrece la naturaleza a veces es tan absurdo… se escapa a mi control y me resulta harto difícil apresarlo para mí. Quisiera que lo que mi ojo ve se quedara reflejado en mi cámara, pero a veces es tan imposible… Los colores, los matices…, en nada se parece esto a lo que pude disfrutar en ese momento. Dejar constancia de un momento irrepetible solo depende de la habilidad de unos pocos afortunados… y yo ese día no tenía la suerte de mi lado.

Quizás se parezca en algo a lo que mis ojos vieron, pero no se parece en nada a lo que realmente querían ver.
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Nefer fotógrafa poco habilidosa.

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