De fotos que alimentan el ego y suben la autoestima

Hacer fotos está muy bien, pero que te las hagan (de vez en cuando) es mejor. Y nunca viene mal alimentarse un poco el ego y subirse la autoestima, sobre todo cuando te hacen unas fotos tan estupendas donde te sacan tan maravillosa y tan guapa. Sinceramente, me miro y apenas me reconozco. Es increíble lo mucho que ha cambiado mi fisonomía con la edad y por más que me miro, me cuesta reconocer que ésta sea yo. Y sin embargo, me conozco mejor que nunca y he aprendido a disimular mis defectos para sacar partido a mis escasas virtudes, aceptándome tal cual soy.

Nunca me he considerado una persona guapa. Si acaso normal. Del montón. Siempre he sido delgaducha y desgarbada (lo sigo siendo), con unos rasgos descompensados (boca grande, nariz larga, ojos grandes) que se han ido modificando y adquiriendo una cierta madurez con el paso del tiempo (vamos, que ya empieza a hacer estragos la edad y se van acentuando las canas y las líneas de expresión ). Y no es que haya sido nunca demasiado fotogénica.

Pero cuando tienes enfrente un fotógrafo que sabe mirar y sacarte lo mejor de ti, todo es más fácil. Gracias a Miguel Ángel G. por sus maravillosas fotografías, por descubrir la belleza que hay en mí y ponerla al descubierto, para darme cuenta de que yo también, a veces, puedo ser y sentirme guapa.

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Y aunque parezca increíble, estoy soltera.

 

Nefer con el ego henchido y la autoestima por las nubes.

 

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