La grandeza de hacer algo grande

Llevo delante de la pantalla como cerca de dos horas, esperando que alguna idea me venga a la mente y me ilumine en vano.

Me gusta escribir, dejar que fluyan las palabras desde mi mente al teclado como un torrente, pero a veces, la mayoría de ellas, me cuesta tanto que salga algo.

En el colegio tuve una de esas profesoras que te marcan durante toda tu vida. Era exigente, demasiado, pero sabía ver el potencial de sus alumnos. Recuerdo que en una entrega de notas, que siempre eran muy buenas porque siempre he sido buena estudiante (no pretendo ser pedante pero es lo que hay), le dijo a mi madre que yo sería alguien en letras. Esas palabras se me quedaron grabadas. Siempre he sentido pasión por la literatura y todo lo que tuviera que ver con ella. Siempre me ha gustado leer y he tenido épocas en las que devoraba libros uno detrás de otro. De hecho, encaminé mis pasos hacia ese objetivo, pero las vicisitudes del destino me llevarían por otros derroteros. Qué decepción se llevaría ahora. Nunca he sido una escritora en potencia. Esta fue una vocación tardía a la que solo me dediqué más en serio cuando me abrí este sitio para dar rienda suelta a mis pulsiones literarias que habían permanecido latentes hasta ese momento. De eso va a hacer ahora cinco años. Demasiado tarde. Y a pesar de que llevo cinco años intentando escribir, nunca he escrito nada relevante más allá de mis propias miserias personales como esta que obviamente, no interesan a nadie. Aunque en mi ánimo siempre ha estado la idea de escribir por y para mí, y si alguien me leía y se sentía identificado, me daba por satisfecha. No aspiraba a mucho más.

Siempre me han gustado las cosas creativas. Necesito crear cosas para que mi mente no se duerma y sin embargo, mi creatividad pareciera que estuviera bajo mínimos a cada instante.

Desde que tengo uso de razón, he tenido la firme convicción de que yo he venido a este mundo para hacer algo grande. Que destacaría en algo. Pero a estas alturas de mi vida, aún no sé en qué ni cómo. No termino de encontrar aquello en lo que verdaderamente podría sobresalir. La literatura, la fotografía, el teatro son algunas de mis aficiones, pero no dejan de ser eso, simplemente hobbies a los que dedicar el tiempo libre que tengo para no morirme de aburrimiento.

La gente me dice que tengo capacidad para escribir, que tengo buen ojo para la fotografía, que tengo vis cómica y potencial dramático para el teatro, y sin embargo, siempre me encuentro con la hoja en blanco, o la fotografía que no veo o la vergüenza que me domina y que terminan por ganarme la partida.

Y me desespero, me frustro, me desilusiono, me bloqueo, me paralizo, me desmotivo… y no encuentro ese revulsivo que me sacuda y ponga mi mente en marcha. Ese algo o alguien que me haga ver que soy buena de verdad en algo y que puedo llegar a conseguirlo. Es como si me rehuyera.

Necesito hacer algo grande ya! Tengo que hacer algo grande ya! VOY A HACER ALGO GRANDE YA!

 

Nefer pequeña ante las cosas grandes.

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