La breve vida de un pensamiento

descarga

 

Se me ha caído un pensamiento al suelo. Al agacharme a recogerlo he tropezado con él y lo he pisado. Del coraje que me ha dado, de una patada lo he lanzado contra la pared. Durante unos segundos se ha quedado adherido a la blanca y lisa superficie hasta que, atraído por su propio peso, se ha ido deslizando lentamente de nuevo hasta el suelo, dejando un rastro pegajoso de pensamientos perdidos.

Durante unos interminables minutos me he quedado mirando esa masa informe que yacía inerte bajo mis pies sin un atisbo de emoción en mis ojos. Al agacharme he notado que un suspiro se escapaba por una de sus rendijas. He tratado de atraparlo, pero se ha volatizado entre mis dedos. He apretado los puños en un intento de someter a mi frustración. Con mucho cuidado he recogido lo que quedaba de aquel pensamiento inicial que tuve, lo he mirado, le he insuflado algo de vida con mi propio aliento. Pero el pensamiento ha muerto. He dejado que el viento se lo lleve sin despedirme de él.

No importa. Seguro que no era nada importante. 

 

Nefer y su mente.

Anuncios