De convalecencias y fotografías de Instagram

Desde que me han operado, estoy anclada en mi casa. Los primeros días del postoperatorio, y mientras he tenido los puntos, poca cosa podía hacer, más que ir de la cama al sofá y del sofá a la cama con mucho esfuerzo y no pocos dolores. Conforme han ido pasando los días, he ido encontrándome mejor, aunque aún me persisten algunas molestias que según me ha dicho el médico se debe a que me han dañado la fibra muscular al hacer el recorrido con la laparoscopia, lo que me ha estado provocando unos pinchazos más que fastidiosos que me han impedido poder ir haciendo vida normal. Y con vida normal me refiero a mantenerme en posición erguida. Porque los pinchazos me tienen doblada, y apenas puedo dar cuatro pasos seguidos sin que me provoque una terrible fatiga. Con lo que apenas he podido salir a la calle.

La verdad es que cuando te encuentras mal no tienes ganas ni de mirarte al espejo. Y estos días de aburrida convalecencia, en lo único en que pensaba era en estar bien para salir a la calle a hacer fotos. Y suficiente que no puedas hacer algo, para que te den más ganas de hacerlo. Por suerte, el móvil e Instagram han venido un poco a calmar esas ganas, aunque pocas han sido las fotos que he hecho, no solo porque no me encontrara bien y no me apeteciera otra cosa que estar tumbada, sino que con la vesícula, se llevaron también mi inspiración fotográfica.

Pero bueno, alguna foto he hecho en alguno de los momentos que me he encontrado mejor y más animosa.

La verdad es que me gusta mucho hacer fotos con el móvil y subirlas a Instagram. Eso sí, viendo las fotos aquí, me doy cuenta de que me hace falta un móvil con una cámara con más calidad. Pero bueno, al igual que con la total recuperación, todo llegará. Mientras, seguiré calmando mis ansias de fotografía de esta manera, que tampoco está nada mal.

Atardeceres desde mi ventana

Floripendia

La luz de mi convalecencia

sueños

Nefer instagramera

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