Mi cajón desastre

Soy una persona a la que le cuesta mucho deshacerse de las cosas. El hecho de no haber tenido la oportunidad de salir de casa de mis padres aún, ha hecho que a lo largo de los años haya ido acumulando en mi habitación cantidad de objetos que en su momento pudieron significar algo, pero que han terminado por convertirse en meros recuerdos inservibles que encima de las estanterías solo sirven para acumular polvo. Montones de figuritas, peluches, cuadros o pósters, comprados, regalados o encontrados a lo largo de más de 15 años.

Cada uno de esos objetos ocupaba su lugar exacto en mi habitación, conformando la historia de toda una vida, encajando perfectamente como las piezas de un puzzle. Y no podía ser movido ni un milímetro de su posición. Mi habitación, mi zona de confort, mi espacio vital, donde he consumido la mayor parte de las horas del día a lo largo de los años, no es más que la metáfora de mi vida: una habitación llena de cosas inservibles, para una vida vacía de cosas importantes.

Pero ahora que mi vida se empieza a llenar de cosas realmente valiosas, es hora de vaciar la habitación de cosas inútiles. Como un proceso de renovación, una catarsis no solo espacial sino, sobre todo, personal, como una liberación de todo aquello que me ataba al pasado y no me dejaba avanzar. La manera de deshacerse de lo viejo para dar paso a lo nuevo. Es hora de guardarlo todo en un cajón y sin mirar atrás, sin remordimientos, y sin sentimentalismos, seguir hacia delante. Solo lo básico e indispensable adorna ahora mi habitación. Todo lo demás quedará guardado en unas bonitas cajas de cartón. Recuerdos a los que podré acudir siempre que quiera, pero que ya no ocupan un lugar innecesario en mi vida.

IMG_20130924_110238

Recuerdos

Nefer guardando toda una vida en cajas de cartón.

Anuncios