Relato de verano

Este verano estaba siendo más aburrido de lo normal. A pesar de poder disfrutar de unas largas vacaciones, no estaba resultando como había esperado. La rutina de la playa se empezaba a hacer tediosa después de un mes repitiendo mecánicamente usos y costumbres.

Las caras que se amontonaban a su alrededor empezaban a resultarle repetitivas y cansinas. Las mismas voces, las mismas conversaciones se repetían por doquier. Mirara donde mirara, siempre el mismo paisaje de sombrillas y toallas amontonados pugnaban por sobrevivir en un pequeño espacio vital.

Desde su posición, con la mirada perdida frente al mar, ignorando cuanto se movía a su alrededor, sumida en sus pensamientos, pasaba los minutos, las horas esperando que pasara el día lo más rápido posible para retormarlo donde lo dejó al día siguiente.

Pero esa mañana fue diferente. Apenas había reparado en su presencia a pesar de que cada día estaba allí, repitiendo la rutina que le correspondía. Recortado sobre el horizonte, su mirada vigilante y alerta a cuanto sucedía no descansaba un instante. Ahí estaba él, de pie, junto a la zodiac con la que cada día recorría el litoral velando por la seguridad de quienes disfrutaban ajenos a cualquier peligro. Ella se quedó mirándolo, reparando por primera vez en su figura, esbelta, y fuerte, con una piel curtida por el sol y pensó que no le importaría recorrerla cada día con sus manos. Y bastó un segundo para que todo cambiara y adquiriera una nueva dimensión. Él se volvió, como llamado por una fuerza superior que lo impulsara a dejar por un momento ese estado vigilante en el que se encontraba permanentemente. Sus miradas se cruzaron. Él le dedicó una atractiva sonrisa que ella le devolvió entre sorprendida y tímida, y volvió a retomar su vigía. Ella retomó el hilo de sus pensamientos. Su día a día había vuelto a tener sentido.

Lifeguard

Nefer relatando.

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