Nieva sobre Granada

Granada y su provincia amanece cubierta de nieve en un día festivo para los andaluces y yo, ávida de fotos como estoy y sin nada mejor que hacer, no he podido resistir la tentación de coger mi cámara y plantarme en medio de la ciudad con mis botas de no-nieve. Andar por las calles se hacía harto dificultoso, pues la nieve convertida en hielo ha formado una pista de patinaje a lo largo y ancho de la ciudad que convertía en deporte de riesgo el tránsito por ellas. Y patosa como soy, he terminado dando con mis lindas posaderas en el duro y mojado suelo de la Plaza de las Pasiegas. Obviaré el hecho de haberme caído delante de dos chicos que no se han estremecido a la hora de ayudarme a levantarme. Por suerte, a la cámara no le ha pasado nada y yo he salido ilesa de un señor porrazo contra el resbaladizo suelo; ha sido más el ridículo tan espantoso de caer cual payaso de circo patinando con una cáscara de plátano. Me he incorporado con toda la dignidad que me ha permitido tan bochornoso momento, y un poco dolorida, eso sí, he proseguido mi camino en busca de algunas instantáneas níveas.

La Carrera del Darro y el Paseo de los Tristes bullían de gente que disfrutaba de un agradable paseo en un día donde hasta el sol ha terminado por salir para no perderse el espectáculo de ver la colina de la Alhambra cubierta con un tupido manto de nieve. Esperar media hora el autobús para ir a la capital, el frío, el gentío, el hielo en las aceras, incluso caerme, han merecido la pena, porque hoy Granada estaba sencillamente, espléndida.

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Y es que Granada con nieve, se ve todavía más hermosa.

 

Nefer fotógrafa en la nieve

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