El instante definitivo

Este instante ya ha pasado. Y no queda más recuerdo de él que la sensación de haberlo vivido fugazmente.

Qué difícil es atrapar un instante en el tiempo, apresarlo y aprehenderlo para sí. Son tan efímeros. Un beso se agota en el mismo momento en que los labios se despegan el uno del otro. Una mirada se pierde en el mismo momento en que se dejan caer los párpados. Un abrazo pierde su calor en el mismo momento en que los sujetos se separan. Un suspiro se evapora en el mismo momento en que se mezcla con el aire.

Habrá más besos, más miradas, más abrazos y muchos suspiros, pero ya no serán los mismos, pues el instante en que se producen, habrá cambiado.

Y sin embargo su recuerdo perdura eternamente en el tiempo anclados en la memoria, grabados como un tatuaje en el mapa de la piel.

Solo hay un instante que quisiera vivir para guardar en mi memoria eternamente: ese instante en el que el tiempo se detiene cuando sabes que has encontrado aquello por lo que llevas esperando tanto tiempo. El instante definitivo.

 

Nefer instantánea.

 

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