Andar el camino

La vida es un camino tortuoso lleno de trampas y obstáculos, a veces demasiado llevaderos, a veces difíciles de afrontar. La vida es impredecible y sólo hay una única verdad: quien duda está perdido.

Todos hemos oído los proverbios, a los filósofos, a nuestros padres advirtiéndonos sobre el tiempo perdido, hemos leído a los poetas malditos instándonos a vivir el momento, aunque a veces la solución más fácil es escucharnos a nosotros mismos.

Pararse a pensar qué camino seguir no tiene ningún sentido, pues el camino ya está trazado por las decisiones que a lo largo de nuestra vida vamos tomando. Unas veces nos equivocaremos, otras nos arrepentiremos, las más de las veces nos alegraremos y esa será la inercia que nos impulse a continuar.

Imagen tomada de la galería de Flickr de Javi

Debemos cometer nuestros propios errores, debemos aprender nuestras propias lecciones, debemos dejar las posibilidades de hoy bajo la alfombra del mañana hasta que comprendamos por fin que despertar es mejor que dormir y que fracasar o cometer un error enorme es mucho mejor que no haberlo intentado.

Imagen tomada de la galería de Flickr de Javi

Al fin y al cabo, y por mucho que intentemos obviarlo, tenemos que aceptar que lo único que debemos hacer es seguir caminando, pues sólo nuestros pasos nos llevarán al final de nuestro destino.

Nefer siguiendo su camino

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