Ensoñación veloz

Mi mente las crea a partir de la nada, les da forma, les da un sentido, las inserta en una historia y les da vida. Imágenes oníricas, surrealistas, quizás paradójicas.

No hay tema, no hay historia, y sin embargo surge una ensoñación irreal que cruza mi mente a la misma velocidad que los elementos que la originaron. Uno tras otro, pasan ante mí dejando impresas líneas de luz que si las miras desde el prisma de la imaginación, adquieren valores simbólicos.

Es un ejército de dragones cuyo fuego salido de sus fauces ilumina una escena dantesca, repetitiva. Son esos monstruos que a veces no nos dejan caminar con paso firme.

Con la mirada perdida en el infinito, se convierte en un haz de luz que marca un destino, todavía lejano, difuso, pero que invita a seguirlo sin control porque no puedo sustraerme a su poder hipnótico.

Son pequeñas guirnaldas de color que adornan una vida llena de metáforas y paradojas, a veces tan irreales que sólo pueden salir de un alma quebradiza. Son como un desfile de ángeles que se dispersan por el cielo tocando las trompetas del Triunfo, ese que anhelas alcanzar algún día.

Son sueños inalcanzables que se evaporan o se materializan, y al final sólo quedan los vestigios de lo que se piensa, se siente, se desea en lo más profundo del corazón que no es sin más, todo lo que has vivido.

 

Nefer onírica

 

Anuncios