Con nocturnidad y fotografía

Dos meses sin coger la cámara de fotos es demasiado tiempo para mí. Aunque quizás era necesario. Simplemente no me llamaba cogerla. Es raro. En verano, con vacaciones es cuando más debería haberla cogido, haber aprovechado los días de playa para hacer cientos de fotos, pero no he sentido esa necesidad.

Y sin embargo, después de dos largos meses de inactividad fotográfica, ya tenía ganas de coger la cámara. Las primeras fotos que he hecho después del parón veraniego son unas nocturnas de la Alhambra. Me gustan las nocturnas urbanas, las luces de los edificios, de las calles, las sombras de la noche.

Pero sin un trípode, por mucho que suba el ISO, o apoye la cámara en cualquier sitio, me salen trepidadas. No son buenas fotos, ni siquiera pensaba subirlas a mi Flickr, ni mostrarlas aquí, pero pensándolo bien, he llegado a la conclusión de que, muchas veces, no es la foto en sí lo que merece la pena, sino el momento de captarla.

No son buenas fotos, eso cualquiera puede verlo, pero el momento en que las tomé es irrepetible. Entre risas, confidencias y confesiones, entre amigos a los que nos gusta la fotografía, pasando un rato alegre y divertido, riendónos de todo y de todos, frivolizando con la vida… es la mejor foto que puedo tomar ahora mismo.

Nefer disfrutando con su cámara.

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