Derrotas que saben a derrotas

No tenía que ser así. Esta entrada debería estar hoy dedicada a la victoria de Nadal en el US Open frente a Djokovic, y sin embargo tengo que hablar de una derrota. Otra más en lo que va de curso tenístico. Y ya son 6 de 6.

No me gusta. Vale que Djokovic está haciendo una temporada increíble. Vale que le tiene tomada la medida al juego de Nadal a la perfección. Vale que le sale todo, lo gana todo. Vale. Pero siguen sin gustarme sus gestos, sus gritos, sus golpes en el pecho, sus apelaciones al público, sus pantomimas cuando va perdiendo algún set o no le salen las cosas como él quiere.

Djokovic está teniendo su temporada de ensueño, está viviendo su “momento dulce” en el tenis, como ya lo tuvieron otros, pero aún así, creo, estoy convencida de ello, todavía está muy lejos de ser el auténtico número uno que se merece por sus logros conseguidos hasta el momento, y por supuesto está a años luz de la calidad como número uno y saber estar tanto dentro como fuera de la pista, que tienen Federer y por supuesto, Rafa Nadal.

Y como hoy esta entrada debería estar dedicada a la victoria de Nadal, y lamentablemente no es así, descargo mi frustración con una de esas canciones que hacen que suba el volumen de la radio y me olvide de todo por unos minutos.

Vamos Rafa!

 

Nefer Nadala frustrada tenísticamente.

 

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