A qué saben tus besos

Aún recuerdo el primer beso que me diste

en la calle que lleva de camino a mi casa

aquella cálida noche de mayo.

Sabía a nuevo amanecer

a ganas compartidas

a nervios a flor de piel

a caricias divididas.

Los que vinieron después los fui guardando

para que dieran calor al páramo de mis labios

en las frías noches de enero.

Sabían a encuentros a escondidas

a cercanía en la distancia

a canciones susurradas

en esperas solitarias.

Ahora tus besos ya no saben a beso

tan sólo a palabras enmudecidas

a tequieros olvidados

fugaces despedidas que poco a poco me van matando

aunque tú apenas lo percibas.

Que ya no tengo ni vida, ni suerte, ni sensatez

sólo tormento y rendición

no soy dueña de este sentimiento,

si no sé a qué saben tus besos.

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