>Cosas de niños

>Esta es una conversación real que mantuve el otro día con Diego, mi sobri-primillo (vamos, el hijo de mi prima). El elemento se gasta la edad de cinco añazos, aunque como él mismo dice: “en otoño cumplo seis y ya voy a primero de primaria“… todo un grado, y con una filosofía de vida que ya la quisiera para sí más de un intelectual, oiga.

Os pongo en situación:

Mi cuarto, sobre las siete de la tarde, viendo en el ordenador, vía youtube, vídeos de Pocoyó, ese entrañable personajillo infantil que, la verdad, me gusta bastante, me hace gracia lo collejo que es… en fin.

Yo: “ooh, mira Pocoyó, que bonico! qué gracioso!

Diego: “Pocoyó es un bebé” (para él, que ya pisa los seis años y está en primero Pocoyó debe parecerle demasiado infantil)

Lucía (mi ahijada, hermana de Diego y princesilla de cuatro años): “A mi también me gusta Pocoyó… y Caillú” (Caillú es otro dibujo infantil que yo por cierto, odio).

Diego: “Y tú cuándo vas a tener un bebé?” (debió pensar que yo era ya demasiado mayor como para ver dibujos de Pocoyó en lugar de traer niños al mundo para que los vieran ellos).

Yo: “Yo no voy a tener bebés… no quiero” (yo ahí reafirmando mi nulo instinto maternal)

Diego: “¿Por qué? ¿No te vas a casar? Ah, entonces es que eres una hippy”

Yo: “Ajajjajaja!… una hippy… Y tú, ¿te vas a casar?”

Diego: “Yo no me voy a casar” (muy convencido él)

Yo: “¿Qué no? y eso por qué?” (bastante curiosa)

Diego: “Porque las niñas dejan muchas babas”

(Ojiplática)

De la sencillez e inocencia de sus respuestas se deducen filosofías complicadas de resolver, que quizás sólo ellos entiendan…

Conclusión:

Como no voy a tener hijos soy una hippy, por lo que iré pensando en dejarme rastas y no me depilaré las axilas, y atención al Ministerio de Sanidad, nosotras somos las culpables de que se propague el virus A, que vamos dejando nuestras babas por ahí… ya pueden ir poniendo el remedio a eso.

Nefer disfrutando como una enana con sus sobris.

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