>Otro día en la playa

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Me encanta la playa, el mar, tumbarme en la toalla con los ojos cerrados y escuchar el sonido de las olas rompiendo en la orilla, o las conversaciones de la gente que tengo alrededor.


Para mí, no hay sensación más relajante que esa, aunque el niño de la sombrilla vecina me esté echando la arena en la cara jugando a las palas o el de atrás me meta un pie en el ojo cuando se estira en la silleta.

Este año, como los últimos de mi vida, poco podré bajar a la playa, alguna escapada que otra, un ir y venir en el día, pero suficiente para quitarme el mono de agua y solano.

Esta es la segunda vez que bajo en lo que llevamos de verano. Lo mejor de la playa, es disfrutar del atardecer, cuando ya apenas queda gente y hace más fresquito; o meter los pies en la orilla y dejar que las olas te salpiquen. Y sobre todo, disfrutar el mar con buena compañía con quien compartes chuches, te echa el protector por la espalda y juegas al ahorcado para pasar el rato.

Que el mar me espere otro día…


Nefer en la playa
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