>Soliloquio

>Debería ir a un psiquiatra a contarle mis penas, como cuando hace unos años fui a uno para que me quitara mi fobia a los cánidos… porque sí, tenía hasta pesadillas, unas pesadillas horribles, siempre la misma, donde un perrillo o perráncano, depende, a veces era grande, otras era pequeño, me acorralaba en una esquina y me ladraba, y la gente de mi alrededor en vez de salvarme de aquella angustiosa situación me miraba, señalaba y reía de mí mientras yo intentaba gritar en vano, porque no me salía la voz. Estuve un tiempo en que apenas me atrevía a salir a la calle, así que fui a unas sesiones y las pesadillas desaparecieron y mi miedo se atenuó, no desapareció del todo pero ya puedo vivir con él; ahora tengo miedo a otras cosas, cosas que se escapan a mi control… quisiera poder controlarlo todo, pero no puedo… o no sé… quizás no tengo las armas adecuadas…. soy de espíritu débil, no tengo una personalidad fuerte, aunque sí tengo mucho genio, un genio que a veces tengo que tragarme a la fuerza… algún día explotaré y cometeré una temeridad. Saldré en los períodicos “chica joven se le va la cabeza y se lía a mamporros con todo el que pasa” y mis vecinas dirán “si era una chica muy dulce y muy amable, feliz, no tenía ningún problema”… claro, es que la procesión va por dentro.

Siempre se han metido conmigo en el colegio, me llamaban “cuatro-ojos” y “jamonllor”; el primero es porque uso gafas desde los cuatro años, el segundo, una ligera variación de mi apellido, “Monllor”… el chiste fácil… eso marca. Las niñas se reían de mí y me insultaban, incluso me esperaban en las esquinas para meterse conmigo, eso ahora lo llaman “bulling” no? y yo, claro, no me sabía defender, ya tenía a mi madre que lo hacía por mí “mira, dejad en paz a mi niña que ella no os ha hecho nada”... claro, se reían y más se metían conmigo “Maricruz es una chivata, Maricruz es una llorona que pide ayuda a su mamá”… qué crueles podían llegar a ser. Claro, que luego en la adolescencia era peor, porque directamente me decían en mi cara “gilipollas” o “antipática”… eso era porque siempre iba caminando mirando al suelo y no saludaba a nadie. Nunca saludo a nadie cuando voy por la calle, y si lo hago sólo lanzo un tímido “hola”, normal que sea una borde, pero no es porque no quiera saludar, es por mi timidez, porque soy introvertida… a veces demasiado… me cuesta trabajo hablar con extraños y con personas con quien no tengo mucha confianza, y no pregunto por no molestar… me cuesta mucho relacionarme con los demás, y cada vez me encierro más en mí misma.

No me gusta que me miren directamente a los ojos, siento que van a desnudar mi alma y van a penetrar en mi interior y eso me da vergüenza. Todo me da vergüenza, incluso mirarme al espejo; para qué me voy a mirar si no me gusta lo que veo, una chica flacucha, demasiado flacucha, frágil, pequeña… bueno, soy alta, pero en el fondo soy pequeña (o eso me decía alguien… me gustaba que me lo dijera)… tienen que cuidar de mí, por eso nunca tendré hijos, porque ¿cómo voy a cuidar de alguien indefenso si todavía tienen que cuidar de mí? además me da miedo el parto… no me gusta el dolor, me da pánico. Y viviría preocupada todo el tiempo; es mi mayor defecto, bueno, tengo muchísimos más, pero ese es el más grande, lo mucho que me preocupo por todo… en exceso… me dan ataques de ansiedad cuando me preocupo, cada vez más fuertes, cada vez más difíciles de controlar… en esos momentos me entra una desesperación descomunal, tan grande que sería capaz de pegarme un calimonazo contra la pared para perder el sentido y no sufrir más… pero como he dicho, me da miedo el dolor… aunque a veces descargo mi rabia y frustración conmigo misma… y me hago daño, pero no lo siento.

El dolor que más me duele no es el físico, sino el del alma; me he llevado grandes, grandísimas decepciones y me han roto el corazón unas cuantas veces, y tengo profundas cicatrices, ahora tengo una herida que sangra a borbotones, y no puedo contener la hemorragia. Las personas que más me han querido (o eso es lo que me han dicho) han sido las que más daño me han hecho; y a mí me cuesta mucho superar los fracasos y desengaños… no me gusta que se olviden de mí, me entristece muchísimo, porque yo no me olvido de nadie, y menos dejo de quererlas… yo quiero mucho a mucha gente, no quiero a todo el mundo igual, eso es imposible… me volvería loca… más aún.

A veces lloro… mucho, cuando empiezo no puedo parar… pero espero hasta acostarme para llorar en silencio… luego duermo como un bebé, pero cuando me despierto por la mañana sigo llorando…

¿Por qué lloro?… por muchas cosas… lloro cuando estoy triste y me siento mal… me siento mal porque mi vida está muy desordenada… no tengo trabajo, no sé si lo tendré algún día… ni siquiera sé si sirvo para trabajar en algo… no sé qué cosas hago bien… creo que no hago nada bien, todo lo hago mal… soy muy torpe y una manazas… todo lo que toco lo termino estropeando, es que soy muy despistada, no me doy cuenta de las cosas… lloro cuando mi madre se pone mala y no puedo hacer nada… y me enfado con ella por ponerse mala y que sea yo la que tengo que cuidar de ella en lugar de que ella cuide de mí… lloro porque me encuentro sola… lloro cuando alguien no cumple las promesas que me hace, como cuando me dicen que siempre van a estar ahí cuidándome y luego me dejan… lloro cuando alguien que me quiere se olvida de mí y deja de quererme… lloro mientras escribo esto.

La gente que me conoce siempre dice lo mismo “qué rara eres!”… es verdad, soy rara… porque me gustan cosas raras… como que mi ídolo sea el artista más raro y excéntrico del mundo… claro, si soy rara no me pueden gustar cosas normales (aunque no sé qué cosas son normales y cuales no). También soy gafe… a veces… aunque una vez tuve un golpe de suerte, pero ya se pasó, y desde entonces parece que todo me va mal… ahora pienso que es normal que yo tenga mala suerte para que otros puedan tener buena suerte y así mantener el equilibrio del universo…si todos tuviéramos buena suerte, o todos fuéramos gafes, se produciría una hecatombe mundial. Y soy supersticiosa… cada vez más… siempre procuro hacer las cosas de la misma manera, porque si las cambio entonces será peor… a veces me gustaría quedarme quieta y no moverme, pero no puedo… soy incapaz de estarme quieta un segundo, incluso cuando estoy tumbada sin hacer nada no paro de mover los pies o las manos, los dedos… es que soy muy nerviosa… tengo nervios por dentro y por fuera… por eso no engordo… y la cabeza la tengo siempre en las nubes…

Y soy testaruda, muy cabezota… claro, soy Tauro,… cuando quiero algo insisto e insisto hasta que por aburrimiento lo consigo… aunque a veces no… depende. Y soy muy indecisa, e insegura… por miedo a equivocarme… porque siempre me equivoco, no sé hacer las cosas bien, o a lo mejor las cosas están bien en la manera en que se hacen, pero la situación es la equivocada… no lo sé… nunca sé nada. Y soy extremadamente maniática… todo tiene que estar en su sitio, todo tiene que estar cerrado, todo ha de hacerse de la misma manera… en mi cuarto todo el desorden está ordenado y no puede moverse del lugar que ocupa… tengo montones de cosas que no sirven para nada, pero no puedo tirarlas… me cuesta mucho desahacerme de las cosas, y voy acumulando objetos y cachivaches que ya no sé donde poner… tengo una habitación llena de cosas materiales para una vida vacía de cosas inmateriales…

¿He dicho que soy miedosa?… sí, lo he dicho… lo que más miedo me da es pensar en la muerte, cómo, cuándo y dónde moriré (ni siquiera quiero decir esa palabra, no me gusta), y si sufriré… me da pánico… por eso nunca pienso en eso, por mi absurda superstición… sí, ya lo he dicho también. Creo en el destino… mi destino y el de cada uno de nosotros está ya escrito, y no sé que pasará mañana, quizás por eso no arriesgo demasiado, aunque a veces me lanzo al precipicio sin pensarlo… y eso también me da miedo… pero lo que más miedo me da es quedarme sola… no quiero quedarme sola… aunque me gusta mi soledad… pero sólo a ratos.

También he dicho que quiero a mucha gente… es verdad que la quiero… quiero mucho a mis padres y mi hermana, no sé qué haría sin ellos, quiero mucho a mis amigos, quiero mucho a personas que ya no quieren quererme y quiero mucho a otras personas que siempre están ahí aguantando cosas como esta que estoy escribiendo, incluso quiero a mucha gente que ha pasado por mi vida, aunque me hayan hecho daño… pero a veces no sé demostrar mi cariño… o no quiero hacerlo, porque eso me hace vulnerable… no soy cariñosa, soy arisca… mi amigo Sergio me lo dice mucho“Oich, qué arisca eres hija!”… es verdad… pero yo quiero a la gente por como es, ¿por qué la gente no me quiere a mí por como soy?… quizás porque soy demasiado rara para que la gente me quiera como a una persona normal. Yo me quiero mucho a mí misma… a veces… otras veces me odio en exceso… y me gusta mucho que me abracen… ahora no tengo a nadie que lo haga. Necesito que alguien me quiera… lo necesito como el respirar.

Debería ir a un psiquiatra a contarle todo esto… o quizás ya lo he hecho… no me merezco la mayoría de las cosas que me pasan, ni siquiera me merezco las cosas que no me pasan… aunque también es posible que sí, que sí las merezca, pero entonces me pregunto por qué…

… a veces, me siento como si estuviera en un túnel sin luz.
Nefer divagando sobre sí misma.

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