>Dieta para adelgazar

>Nota del autor: ADVERTENCIA: Yo soy flaca, pero no anoréxica. Esto es, única y exclusivamente, un post irónico. Nada de lo que aquí se cuenta debe ser tenido en cuenta como consejos serios para adelgazar, teniendo en cuenta que la anorexia no es una broma, es una enfermedad que sufren miles de personas en todo el mundo. Si realmente quieres adelgazar, consulta con un especialista.


¿Te sobran unos kilos? ¿El turrón de estas navidades se te ha pegado a las cartucheras y no hay forma de eliminarlo? ¿Estás harto o harta de hacer dietas con efecto rebote y de machacarte en el gimnasio sin resultados? ¿Te cabreas porque ya no puedes ponerte aquellos pantalones de la talla 38 que tanto te gustaban? ¿Suspiras por tener una figura grácil y esbelta cual sílfide?

No te preocupes. Yo soy flaca y voy a darte la solución perfecta para mantener la línea recta. Sólo tienes que seguir mis consejos y te garantizo que en unos días, podrás contarte los huesos del cuerpo a dedo.

Importante: si eres una persona nerviosa que se preocupa en exceso por las cosas y las personas de su entorno, estos trucos serán muchos más efectivos que si eres una persona tranquilona a la que todo le da igual.

Por lo tanto, el primer consejo que te doy, es que empieces a preocuparte por todo, incluso por las cosas más nimias, de tal forma que casi llegues a la obsesión; poco a poco notarás como te vas adentrando en un estado permanente de alerta felina, lo que hará que la sensación de hambre se vea reducida, pues estarás más pendiente de otras cosas que de tu estómago.

Empezaremos con el desayuno; es importante que te levantes con la hora pegada al culo, así no tendrás tiempo de sentarte a comer, pues tienes que hacer mil cosas en pocas horas, por lo que verás que la solución más rápida al abrir el frigorífico es coger un yogourt (puede ser de sabores y no hace falta que sea desnatado).

Antes de tragarte la última cucharada, ponte a limpiar la casa, llena cubos de agua, friega el suelo, recoge la cocina, sube y baja las escaleras cuantas veces sea necesario hasta que notes que el yogourt se te ha bajado a los pies.

Si tienes que salir a comprar, recorre el pueblo o el barrio de punta a punta y lleva las pesadas bolsas en las manos (abstente de coger un carro); esto te servirá de ejercicio para quemar las pocas calorías del yogourt que se te hayan podido quedar pegadas.

Cuando llegues a casa, notarás tu estómago vuelto del revés; puedes comerte una manzana a la que tirarás cuatro bocados mientras sacas la compra y la colocas, así la fruta se te irá desintegrando antes de que te llegue al estómago.

Todo esto hazlo muy rápido, agobiada, estresada, cabreada, desganada, harta; irás notando como poco a poco y con el paso de los días se te va echando un nudo en el estómago que hará que cada vez tengas menos ganas de comer.

La comida del mediodía hazla incomible, eso facilitará que comas menos (puedes ponerla salada, aguate o quemarla); si por el contario eres un buen cocinero/cocinera y te sale la comida para chuparse los dedos, échate el plato, engúllelo casi sin masticar, todo lo rápido que puedas, y bebe dos vasos de agua, así se te llenará el estómago y tendrás sensación de hartazgo y pesadez muy pronto. Evita el pan y comer algo encima, como mucho otro yogourt con nueces.

Antes de haberte tragado la última nuez, ponte a recoger la cocina, friega platos y suelo y cuando termines siéntate en el sillón y no te muevas en toda la tarde. Recuerda, cuanto más estresada lo hagas, antes quemas las comida.

A media tarde notarás tu estómago como un violín; no te preocupes, es normal y la señal de que vas por el buen camino. A esas horas notarás tu pantalón mucho más flojo; si te levantas al baño después de tres horas con el culo pegado al sillón, puedes aprovechar el viaje para pasarte por la cocina y cogerte un pastelillo de chocolate o alguna galleta; te lo puedes permitir.

Sobre las 7 y media o las 8 de la tarde notarás que tienes hambre; puedes comerte una bolsa de patatas o alguna chuchería que tendrá un doble efecto; por un lado, matará el hambre, y por otro engañará al estómago para cuando llegue la hora de la cena, así comerás poco; un sandwiche o un trozo de pizza será suficiente; igual que al mediodía, evita el pan y bebe dos vasos de agua al menos. De postre, te puedes dar el lujo de comerte una onza de chocolate.

Acuéstate temprano. Si haces esto día por día, notarás como cada vez tienes menos ganas de comer, y cuanto menos comes, menos quieres, por lo que los kilos te irán desapareciendo en cuestión de días, notarás como el pantalón se te escurre por momentos y en poco tiempo lucirás costillas y aspecto famélico.

Un truco para quemar calorías extras es que tanto si estás de pie, como sentada, hagas lo que hagas, no dejes de mover un pie o las piernas como si te hubiera dado el baile de san vito o un telele; ese movimiento continuo equivale a una sesión de footing, por lo que reducirás peso sin mucho esfuerzo, sin sudar y sin cansarte en exceso.

Hazme caso, a mí me ha funcionado!

Nefer cada vez más escurría.
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