>Ley de vida

>En mi vida hay algo que no cuadra… tengo casi treinta tacos ya (que se dice pronto) y las canas empiezan a hacer acto de presencia, no tengo trabajo, por lo que obviamente no tengo dinero, con lo que consecuentemente, vivo con mis padres.


Veamos; había por ahí algo que se suele denominar comúnmente como “ley de vida”, o sea, uno nace, crece, encuentra trabajo, se emancipa y vive su vida no?, vamos, yo toda la vida lo he oído así… pues algo ha fallao conmigo.

Porque sí, nací, sin que nadie me pidiera permiso ni nada, eso sí (porque a ver, alguien me preguntó si yo quería nacer?), he crecido, (y menos mal, porque la predisposición genética tendía a la baja), pero entre este paso y el siguiente me he tenido que saltar algo, o hacer algo mal porque lo del trabajo y empanciparse como que no.

Y mi madre no hace más que recordarme eso de “pues yo a tu edad ya me había casado, te tenía a tí criá y venía tu hermana de camino”… pues hija mía, dime cómo lo hiciste porque yo no doy con la fórmula mágica del algodón!

El caso es que yo veo a mis compañeras de colegio, de instituto y de facultad ya todas con sus vidas hechas, con sus casas, sus maríos, sus niños, sus trabajos y yo sigo donde mismo.. lo que yo digo, estoy haciendo algo mal.

Y no es que quiera un marío, ni niños, dios bien sabe que no, pero un trabajo y una casa sí, y no una casa con trabajo como tengo ahora mismo, que soy una JASM, o sea, una joven, aunque sobradamente marujona. Que lo único que hago es limpiar, salir a comprar, hacer de comer y fregar cacharros.

Yo tendría que estar de ocho y media a dos y media en un instituto explicando las oraciones coordinadas copulativas, haciendo ejercicios y corrigiendo exámenes, y no barriendo y fregando suelos; yo tendría que quedar a comer con mis compañeros de trabajo y amigos y no hacer ocho comidas al día para cuatro personas; yo tendría que aprovechar mi tiempo libre saliendo de compras, yendo al cine, a conciertos, de cervezas con mis amigos, leer tranquilamente sola, ver la tele o hacer lo que se me repampinflara sin que nadie me dijera nada y no sentarme a estudiar o hacer lo que “me manden en mi casa”.

Porque tengo casi treinta años y todavía no tengo una vida para mí, porque lo necesito, porque se me agota la paciencia esperando, porque me ahogo aquí tomando responsabilidades que todavía no me tocan… porque es ley de vida.

Nefer sigue esperando para respirar

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