>Carnet de conducir… aprobaré o no aprobaré? esa es la cuestión

>Bueno, ya casi llegó el momento… qué nervios! qué emoción! qué intriga!… qué dolor de barriga! Mi examen práctico de conducir está a la vuelta de la esquina (y yo me pregunto… ¿terminaré alguna vez en esta vida de hacer exámenes? qué cruz dios mío!).

Más que a la vuelta, lo tengo enfrente; ya sólo me queda una clase más y el miércoles, si dios quiere y me ilumina para que me salga todo redondo y no cometa muchas faltas, y el examinador me ayuda y hace la vista gorda en los pifiazos que seguro cometeré, ésta que escribe, suscribe y a ratos conduce, podrá lucir placa verde en la luna trasera del coche durante un año y eso significará que por fin tengo carnet de conducir y que no podré rebasar la velocidad máxima de 80 km/h… si no me suspenden claro, aunque complicaílla está la cosa, teniendo en cuenta que todavía no he terminao yo de cogerle el punto al volante.

Y mira que mi profe me dice que conduzco bien, pero de unos días atrás, cometo más fallos que nunca: se me cala el coche cada dos por tres, me salto pasos de cebra (un día de estos atropello a un peatón y verás tú el disgusto) o lo que es peor, me pego morrazos con farolas, pilares u obstáculos varios en la carretera.

Si no fuera por el dineral que s’an gastao mis paes (cuán castiza soy) en el carnet y el morbo que tiene el profe, le iban dando mucho viento al coche.., menudo coñazo de atascos, de semáforos, de meter y sacar (marchas, se entiende), de pisar pedales, que tengo un tirón en las pantorillas y un cardenal en la rabadilla de ir en tensión e hincarme los huesos con el fantástico, pero nada cómodo, esterillo del asiento que está más duro que la pata perico (cago en la leche)… y todo para que al final no vaya a coger el coche porque le estoy tomando una tirria horrorosa. Con lo agusto que voy yo en el bus!

Porque, díganme ustedes… si yo ahora voy conduciendo y el coche se me cala, pego frenazos, tirones, acelerones, étc, étc, y voy con el profe al lao que es el que realmente lleva los pedales y el que me salva de más de un trastazo por mi falta de reacción en las distancias cortas… qué pasará cuando vaya yo conmigo misma y el coche, los dos solos en un acto de unión y poca armonía? Exacto: accidente al canto… y no es por nada, pero… yo no quiero morir todavía… y tan joven!. Que aún no me ha dado tiempo a darme de baja por depresión en el curro ni celebrar ningún aniversario con ningún churri!

Pero bueno, esto es adelantar acontecimientos, y yo soy muy dada al dramatismo; el miércoles me encomendaré a Fray Leopoldo e intentaré hacerlo lo mejor que pueda, con mis 6 ó 7 ó 14 sentidos (vete tú a saber cuántos se me despiertan) en alerta, concentrada y atenta a la carretera y sus trampas mortales y aprobar a la primera, más que nada, porque mis padres no me pagan más clases y no es cuestión de dejarlo tampoco ahí a medias, que yo sigo siendo de bolsillo pobre.

Espero daros la buena noticia e invitaros (quien se atreva a montarse conmigo) a dar un paseo en mi coche… bueno, en el de mi padre, o en su defecto, en el de mi hermana. Deseadme suerte!

Nefer a punto de examinarse.

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