>La canción del 15 de Diciembre

>Hoy es 15.

Quizás tú no te acuerdes. O no quieras hacerlo.

Yo no debería tampoco, lo sé, porque los recuerdos se me clavan en el alma…, y duele… vaya si duele; pero llevo pensando en este día desde aquel mismo 15 de Diciembre.

Han pasado dos años, pero cada vez que escucho aquella canción, la que te regalé, las imágenes vuelven a mi cabeza. Tu rostro, tu voz aún pasean nítidos entre mis recuerdos.

Hacía frío… como hoy. Conté los días, conté las horas, incluso conté los minutos que quedaban para encontrarnos. Todo el día estuve excitada, ansiosa, nerviosa… sí, muy nerviosa, quizás demasiado, esperando el momento… nuestro momento. Lo sé; aquellos malditos nervios me jugaron una mala pasada y no me dejaron disfrutar plenamente de esos dos días de los que éramos los dueños absolutos; el tiempo nos pertenecía. Quizás los desperdicié. ¡Qué boba fui! Ahora me arrepiento.

La espera en la estación se me hizo eterna; yo era presa de un estado de agitación desmesurado. Por estas horas trataba de calmar aquella inquietud dando pequeños paseos por el andén y tarareando aquella canción. Nuestra canción.

Y ocurrió. Aquella voz lo anunció. Tu tren llegaba. Y yo estaba allí esperándote. Mi nerviosismo aumentó cuando empezó a bajar gente del vagón. Te busqué con la mirada. Te vi. Me viste. Aquel sueño, tantas veces soñado, se había hecho realidad. ¡Sí! ¡Estabas allí! No era una ilusión. Sonreí. Sonreíste. Mi corazón palpitaba con fuerza. Uno frente al otro y el mundo se paró a nuestro alrededor, como en esas imágenes de película en que la gente se congela en movimiento alrededor de los protagonistas, que éramos nosotros… por lo menos, a mí me lo pareció así.

Desde el mismo instante en que pusiste los pies en el andén y nos fundimos en aquel abrazo con el que te juré amor eterno, sabía lo que iba a pasar. Claro que lo sabía; aún así, no hice nada por remediarlo. Me arriesgué y salté el precipicio. Me abandoné a mis sentimientos, a mis deseos que eran también los tuyos. Esperaba que me tendieras una mano y me recogieras al otro lado… pero me dejaste caer. También lo sabía. ¿Fui una tonta? Quizás sí. Sin embargo, echaría el tiempo atrás sin pensarlo y volvería a saltar aquel precipicio para volver a vivir en aquel instante eternamente.

Hoy es 15 de Diciembre. Y aquella canción sigue resonando en mi cabeza. No debería recordar, pero no puedo evitarlo… o quizás, no quiero. Que más da. Ya da todo igual. La canción seguirá sonando y yo te pensaré cada 15 de Diciembre.

Always in my head, Psapp

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