>Para ser conductor (perdón, conductora) de primera…

>Nota del autor: Con este post, inauguro una nueva etiqueta en el Recreo que llamaré “Diario de una conductora”, donde iré narrando mis peripecias al volante, ahora que empiezo a sumergirme en el fascinante y siempre peligroso mundo de la conducción. Espero que disfrutéis leyendo tanto como yo conduciendo.

Si llego a saber lo mucho que me iba a gustar conducir, no hubiera esperado tanto para sacarme el carnet.

Sólo llevo 4 clases prácticas de coche, pero ya he experimentando esa sensación de libertad y de tomar el control de tu vida de la que todo el mundo me ha hablado, cuando se lleva un volante entre las manos.

Y eso que me apunté, por primera vez, con 20 años a la autoescuela; pero no me veía yo llevando un coche, demasiada responsabilidad para mí, así que mi matrícula la terminó aprovechando, unos años después, mi hermana (ya sabemos que ella siempre ha tenido más arrojo que yo) que lleva casi 5 años conduciendo y pegando cochazos p’arriba y p’abajo; y como ya va siendo hora y la necesidad aprieta, ha sido ahora, con 29 tacos que por fin me he decicido, o mejor dicho, me he visto capacitada y he podido apuntarme (y también que no tengo otra cosa mejor que hacer).


Y en estas estoy; después de aprobar el teórico, empecé el martes las prácticas. En la vida había cogido un coche, ni siquiera sabía arrancarlo (una es que siempre ha sido un poco torpe, con deciros que llegué una vez a calar el coche de mi padre que es un diésel y se arranca solo…); pero mi profesor de autoescuela (un tipo grandote con unas manos enormes que me ponen tela y un morbillo tremendo… así da gusto dar clases) ya me ha dicho que en quince días me puedo presentar… está loco!? aaah, claro, que él quiere que me suspendan para que me saque otro bono de 25 clases y apoquine otros 575 leurazos a la autoescuela… así po sí!


Y es que todavía no ando muy ducha yo con el volante; llevarlo, lo llevo recto, no me salgo de la carretera, pero me hago un lío tremendo con los pedales, que no termino yo de cogerle el puntillo a esto de pisar el embrague a la vez que el freno, y mientras acelero y echo el intermitente miro por tres espejos al mismo tiempo, a la vez que levanto el pie de un pedal y lo echo en el otro, cambio de marcha, giro el volante, cojo trayectoria, vuelvo a quitar intermitente, piso acelerador, levanto el pie del embrague, vuelvo a mirar por los espejos y todo ello sin despeinarme ni perder la compostura… qué estrés!


Y porque no he hablado de estar pendiente de las señales, marcas viales, semáforos, peatones, agentes, glorietas, cambios de dirección y sentido, coches que se saltan a la torera las normas, cedas el paso, stops, badenes, resaltos y demás obstáculos que se cruzan en mi camino… yo, que siempre he tenido una capacidad tremenda para abstraerme en cualquier situación… y ahora tengo que ir con los 7 sentidos, y alguno más, puestos en la carretera y el volante, además de atender las indicaciones que me va dando el profe. Con razón me bajo del coche con unas agujetas tremendas en las piernas y con la espalda y los hombros constreñidos de la tensión.


Todo el mundo me dice que luego todo es mecánico y que lo haces sin darte cuenta, pero hasta que lo mecanice ahí seguiré con mis clases prácticas y disfrutando de estos días aprendiendo a conducir para ser una conductora de primera.



Nefer conduciendo.

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