>Día de Maratón

>Llegó la Maratón Fotográfica, participé en la Maratón Fotográfica, pasó la Maratón Fotográfica. Veredicto de la Maratón Fotográfica: tengo las piernas destrozás!! Y eso que no tuve que correr como en la de Nueva York.

Pero mereció la pena. Una gran mañana de sábado, día de todos los santos, con un tiempo un tanto desapacible pero que quedaba contrarrestado por la estupenda compañía de mi padre -quien mejor que él- y la ilusión de pasar una mañana más que entretenida. Una auténtica maratón; aunque la organización daba de plazo hasta las 7 de la tarde para tomar las fotos oportunas en los diferentes enclaves obligados, todos bastantes distantes entre sí, yo que soy más chula que nadie, la concentré en tres horas… y andando!!

A las 9 y veinte de la mañana nos personamos en Puerta Real para recoger la acreditación y los regalos -el chaleco de explorador-, y un plano con los puntos a fotografiar, facilitado por la organización, un tanto desorganizada, de Ideal. Fuimos a desayunar a la cafetería Ysla -como no- una buena tostada y un cafetito caliente para entonar el cuerpo y coger fuerzas y encarar la mañana con energía, y rápidamente nos dirigimos al primer enclave a tomar las primeras instantáneas: La Carrera de la Virgen.



De ahí volvimos sobre nuestros pasos por Puerta Real hasta la Plaza del Carmen.

Algunos de los participantes ya estaban desperdigados tomando fotos con sus pedazos de cámaras digitales con objetivos insultantes y trípodes de profesional, mientras yo iba con mi pequeña cámara digital de 4 megapíxeles rezando porque la batería me aguantara lo suficiente para tomar todas las fotografías oficiales.

Un par de fotos en el Ayuntamiento y cruzamos Reyes Católicos hasta Plaza Bibrambla buscando el mejor encuadre.

De ahí a Plaza Pasiegas y la Catedral no hay más que cuatro pasos; tres fotos más, desde una esquina, desde las escaleras y a la Capilla Real. Un par de fotos más y salimos a Gran Vía. Apenas coches por la calzada facilitaron mi labor de coger una buena foto de toda la avenida.
Siguiente destino: Bulevard de Constitución y Hospital Real. Mi padre propone tomar un bus, pero me niego -para mí en Granada las distancias no existen- y seguimos andando a lo largo de toda la larga calle – un kilómetro, creo- mientras me voy parando a tomar algunas imágenes.

Chispea a ratos, sin llegar a ser un verdadero fastidio.

Unas cuantas fotos panorámicas más de la Constitución y el Hospital Real y subimos hasta la Plaza del Triunfo para subir por la cuesta de la Alhacaba hasta el Albaicín. Yo que soy de llano, la cuesta me “cuesta la vida”. Avanzamos subiendo por el Carril de la Lona desde donde hay una vista impresionante de Granada; tomo algunas fotografías para mi archivo personal sin detenerme demasiado en hacer virguerías con la cámara para no agotar demasiado pronto la batería, enfoco, disparo y apago, esa es la tónica del día.


Continuamos subiendo hasta el próximo enclave: San Miguel Bajo. Nadie por ahí. Callejeamos por las calles empedradas del Albaicín hasta el Arco de las Pesas y salimos a Plaza Larga donde un grupo de aficionados cadistas calientan el ambiente para el partido contra el Granada de por la tarde (me acuerdo de alguien).

Calle del agua, hasta San Gregorio alto donde hacemos una breve parada para visitar la casa donde nació mi madre, albaicinera de pro, para continuar por calle Pagés hasta salir al Mirador de San Cristóbal.

Fotos de rigor, visita a la Iglesia y de nuevo sobre nuestros, ya cansados, pasos, bajamos hasta el Mirador de San Nicolás. La vista desde ahí es impresionante, con la Alhambra majestuosa en silencio vigilante de la ruidosa ciudad; aunque el día está gris y las nubes tapan la sierra, sin embargo el conjunto no pierde su belleza, al contrario, tiene otro encanto matizado por la luz gris del día lluvioso.


Por todas partes nos cruzamos turistas y participantes de la maratón, cámara en mano inmortalizando la ciudad.

Con los pies doloridos por los adoquines de las calles albaicineras, salimos hasta el Paseo de los Tristes. Más fotos y enfilamos la Carrera del Darro que bullía de gente hasta Plaza Nueva. Un par de fotos más y subimos al cementerio. Esta vez mi padre propone tomar el bus y no se lo desprecio, y mis pies se lo agradecen.

El cementerio está a rebosar de gente y de flores. Visita obligada a las tumbas de mis tres abuelos, que descansan en paz, y de nuevo tomamos el camino hacia abajo hasta el recinto de la Alhambra; Antequeruela baja, Carril de San Cecilio y Campo del Príncipe (y me acordé de otro alguien).

Son las dos menos cuarto y ya casi hemos hecho todas las fotos. Estamos exhaustos, helados y hambrientos. Entramos a comer en el Lago di Como, donde dimos buena cuenta de una pizza regenadora de energía y un delicioso flan con nata.

Terminamos de comer; llueve un poco más fuerte. Sólo nos queda un sitio que fotografiar y allí nos dirigimos: el Parque de las ciencias. Salimos del Realejo, calle Molinos y por Santo Domingo hasta Puerta Real de nuevo.

Algunas fotos más y vamos a por el coche que lo tenemos aparcado en el Paseo de los Basilios. Mis piernas ya casi no responden la orden de mi cerebro; la batería de la cámara empieza a parpadear. Por fin cogemos el coche y vamos al parque de las ciencias que fotografío en marcha, y directamente sin detenernos salimos a la autovía camino a Santa Fe.

Ya en el coche repaso mi álbum fotográfico; mis fotos no son grandes fotos, todas son vistas generales de arquitectura, pero me gustan mucho. Ha sido un día fantástico, compartido con mi padre. Hacía casi dos años que no me pateaba Graná tan intensamente (la última vez yo hacía de guía, bastante mal, creo… lo siento por a quien guié), y esto me ha servido para darme cuenta de que me encanta mi ciudad, y que me encanta andar y pasear por ella.

Podéis ver el resto de las fotos con las que participo aquí. Y os animo a que votéis la que más os guste, a ver si gano algún premio.

Todas las fotos que saqué aquí.


Nefer con las rodillas destrozadas, pero encantá con la experiencia.

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