>Perdiendo

>Hablaba ayer Rigoletto de premios y justo salía publicado en el periódico los ganadores de los relatos de verano de Ideal… no, no he ganado (mi enhorabuena a los premiados). Bueno, ustedes dirán “chacha, has ganado que te seleccionen tu relato entre los 31 finalistas, que lo publiquen en el periódico y posteriormente en un libro”… y sí, tienen toda la razón, para ser el primer relato que escribo y envío a un concurso sin esperar nada, es lo máximo a lo que podía aspirar, y estoy de lo más contenta, pero también había alimentado la esperanza de la posibilidad de ganar alguno de los premios.

El caso es que siento que he perdido, y esa es una sensación que se extiende a muchos aspectos de mi vida; siempre ha sido así.

De pequeña ya perdía siempre al escondite; siempre terminaban encontrándome y como no corría mucho no me daba tiempo a salvarme. Pierdo al parchís, a las cartas, a la videoconsola y si juego al rasca de la once o la lotería.

Nunca he perdido las llaves, pero no descarto que eso pueda ocurrir en algún momento.

En infinidad de ocasiones he perdido el autobús delante de mis narices. También he perdido trenes con vagones llenos de oportunidades por mi pequeña manía de no arriesgarme y enfrentarme a las responsabilidades.

No recuerdo donde perdí la inociencia. Pierdo los kilos por momentos, alguna vez he perdido los nervios y algún día perderé la cabeza y no se donde la dejaré.

Constantemente pierdo la noción del tiempo, cuando estoy nerviosa el apetito y hace tiempo que perdí la esperanza de volver a besarle. Incluso he perdido al amor de mi vida hasta en tres ocasiones, seguro que he perdido las ganas de vivir en más de una ocasión, y quisiera perder con más frecuencia el control de mis actos.

Y a veces, por suerte, no tengo nada que perder…

Puede que algún día me toque ganar algo, y por eso seguiré jugando porque, como bien canta Fito y Fitipaldis, “será más divertido cuando no me toque perder”.

Nefer perdedora.

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