>Segundona

>Estoy depre. Iiihhhnnn! sí. Me siento como un cero a la izquierda, un parásito de una sociedad que me ignora y me hace el vacío continuamente. Yo, una tía que carga con 29 años en sus encorvadas espaldas, y con un pie puesto ya en los 30, me veo superada por mi hermana, de 25.

Mi hermana, ese ser humano que vino a arrebatarme mi trono cuando yo contaba con 4 años de feliz y solitario reinado, tiene trabajo. Bueno, sólo es un contrato de sustitución por un mes, pero da igual, ella tiene trabajo y yo no (aunque me alegro por ella). Se supone que yo soy la mayor, yo debería ir abriendo camino y que ella tomara ejemplo de mí. Pero no; ella me ha superado; y desde siempre, en todo. Fue la primera en salir hasta tarde con sus amigas (ella con 13, yo con 19), la primera en sacarse el carnet de conducir (con 20, yo aún no lo tengo), la primera en tener coche (obviamente), la primera en echarse novio (con 21, yo nunca he tenido un churri), fue más precoz en su paso a la madurez (vamos, que le bajó la regla con 13 y a mi con 14 largos), y perdió la inocencia antes que yo.

Para colmo siempre he ido al lastre de mi hermana. Ella siempre ha sido la guapa, y yo no pasaba de ser “también bonica”, mi hermana era la cariñosa, yo la “graciosa”; ella siempre ha sido más fuerte que yo físicamente, yo soy una debilucha que no ha podío tirar ni de su propio esqueleto. Mi hermana es más independiente, segura de sí misma, sus facciones son más armoniosas que las mías, siempre ha tenido las ideas claras y ha tenido los pies en el suelo.

Es más decidida y echá p’alante que yo, si se tiene que defender de algo o alguien, siempre ha tenido más arrojo y capacidad de reacción. Canta mejor que yo, baila mejor que yo, dibuja mejor que yo, y todo lo que se pone le queda de muerte.

Somos como el ying y el yang: mi hermana es realista, yo imaginativa; mi hermana es racional, yo visceral; mi hermana es sensata, yo despistada; mi hermana es resolutiva, yo indecisa; mi hermana es normal, yo una friki.


Siempre le he tenido cierta “pelusilla” a mi hermana, y en muchas ocasiones la he envidiado porque la naturaleza se ha portado mejor con ella que conmigo. Se nota que cuando mis padres me hicieron eran primerizos y novatos en el noble arte de fabricar niños, y como les salí como les salí, con mi hermana, no quisieron arriesgarse y se esforzaron algo más y, obviamente, lo hicieron mejor, (ya sabemos que la experiencia es un grado). Incluso la gente nos confunde y creen que ella es la mayor y yo la “peque”.



Seguramente se independice antes que yo, pague una hipoteca antes que yo, se case antes que yo y será la única que convierta en abuelos a mis padres. Y yo, siendo la primera, siempre seré la segundona.

PD. No sé qué haría yo sin mi “Titituri”.

Nefer, la otra hermana.

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