>Anécdota mañanera

> Me levanto como cada día a las 7 de la matina cuando mi despertador berrea y me empuja a iniciar otra jornada más; me aseo, me visto, desayuno, ordeno mi cuarto, recojo mis bártulos y salgo a la calle al fresquito de la mañana tempranera dispuesta a coger el bus que me lleve a la capital para asistir a mis super clases de inglés.

Esta es mi rutina diaria.

Hoy todo se ha desarrollado como normalmente se desarrolla, hasta el momento en que tenía que abrir la puerta y salir a la calle; ahí ha variado. Y es que cuando me disponía a salir, por el rabillo del ojo intuyo una sombra en movimiento por encima de mi cabeza, en la barra que sujeta la cortina que cubre la puerta. Me he quedado paralizada; pienso que es un gato, y me muevo muy despacio mientras salgo para no asustarlo y que no pegara un bufío y me saltara encima y darme el susto padre…, pero no, no era un gato.

Con un pie dentro de la casa y el otro en el escalón del jardín de entrada, y al tiempo que muy lentamente voy tirando de la puerta para cerrarla, miro tímidamente para arriba con el corazón a cien y compruebo que la sombra que se movía era…. un R.A.G… osea, un ROEDOR DE ASPECTO GIGANTESCO!!!!! casi me da un limaquillo cuando lo he visto.. qué asscoo por dios!!

Por momentos no sabía que hacer, si volver a meterme dentro o terminar de salir a la calle; al final he salido fuera, porque si volvía a entrar, esta que escribe, suscribe y a ratos se asquea, no salía, y he pegado un bote hasta la cancela que ni la Dementieva ni el Usain Bolt juntos en longitud y rapidez, y me he quedado mirando a ese asqueroso, horripilante y sobre todo ENORME bichejo!!

Con la impresión, al final no he terminao de cerrar la puerta y he tenío que llamar al timbre para que bajaran a cerrarla, no fuera a ser que la rateja se colara en la casa y entonces tenemos que llamar a los bomberos, y porque a ver quien es la guapa que vuelve a pasar por ahí debajo.

Se asoma mi padre por la ventana, le digo, gritando, a las 7 y media de la mañana, que hay una rata enorme en la puerta, mi padre que no se entera, se lo vuelvo a repetir gesticulando, por fin baja y cierra la puerta, sale por la cochera, se lo señalo, pero mi padre, más cegato que un topo no ve na, entra a por las gafas, vuelve, yo asqueada dándome de manotazos en el cuerpo como si lo tuviera encima y quisiera quitármelo, mi padre se acerca, por fin lo ve, se asquea igualmente, y se vuelve a donde estoy yo, a tres metros del ratón, porque mi padre es más cagueta que yo.

Mi madre se asoma preguntando qué pasa, le grito que hay una rata, y con lo igualmente cagona que es, apestilla todas las ventanas y echa los cerrojos de la puerta, no vaya a ser que el gigantesco roedor se haya traído el juego de llaves maestras y haya aprendido a abrir puertas como los velociraptores de Parque Jurásico y nos invada la casa. Yo que me tengo que ir a coger el bus y dejo a mi padre, palo en mano en pos de matar a la rata que sigue impertérrita en su cobijo.

En la clase de inglés no hago más que acordarme de la rateja de mi puerta y cuando salgo llamo a mi padre para preguntarle que ha pasado finalmente con el inoportuno visitante; me cuenta que llamó a un vecino para que lo cogiera, el cual le dio con un palo y la rata se fue por donde había venido, escondiéndose en la haza que linda con mi casa.

Todavía tengo el asco metido en el cuerpo y cada vez que me acuerdo me dan repeluses… brrrrrr!! qué asco por dios!!.

Ay dios cuando tenga que salir mañana otra vez!…

Nefer asqueda.. puag!

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