>Quiero ser como Nadal

>No pudo ser; en esta ocasión no podremos disfrutar de una nueva final de Grand Slam con las dos mejores raquetas del circuito. Rafa Nadal cayó ayer ante un inconmensurable Andy Murray; el agotamiento físico le pudo… pero no me importa. En otras circunstacias, esta derrota me habría sabido agriamente (bueno, no puedo disimular mi decepción, esperaba que ganara), pero visto lo que ha hecho este chico este año, no se le puede pedir más. Conste que él no perdió el partido; lo ganó, muy justamente el escocés, que ayer estaba sembrado.

Pero bueno, no quería hablar del partido en sí; hacía tiempo que tenía en mente escribir esta entrada sobre Rafa (quizás otros escriban más y mejor sobre él), casi desde Wimbledon, y si no lo había hecho antes era, primero, porque otra entrada que escribí sobre Rafa recién abierto el Recreo no tuvo mucho éxito (por no decir ninguno), y por otra parte, por miedo a gafarla (soy un poco supersticiosa, que le vamos a hacer).

Y es que lo que ha conseguido este diestro de nacimiento y zurdo por convicción este año y a lo largo de su carrera es para enmarcar: 30 títulos de ATP, 7 en esta temporada, 5 Grand Slam, un oro olímpico, todo tipo de récords y lo más difícil todavía, arrebatarle el número uno, después de 235 semanas consecutivas, al que posiblemente es el mejor tenista de la historia: Roger Federer. Sin olvidar el Premio Príncipe de Asturias del Deporte…y con sólo 22 años.

Y Rafa lo ha logrado pacientemente, partido tras partido; se ha encaramado a lo más alto del ránking mundial, convirtiéndose en el mejor tenista del mundo y el mejor deportista de la historia de nuestro deporte. Sólo unos pocos son los elegidos. Nadal ha grabado su nombre en el Olimpo de los dioses a golpe de raquetazos.

Rafa es todo físico, es potencia, es disciplina, es tenacidad, es humildad, pero sobre todo, es fuerza mental. En la pista, no da una bola por perdida, luchar los puntos como si fueran el último le hacen llegar a pelotas imposibles y conseguir puntos espectaculares, lo que hacen de su tenis un juego muy atractivo para el espectador. Domina los puntos desde el fondo de la pista con derechas ganadoras, bolas cortadas muy altas que resultan muy incómodas para sus contricantes, passings en carrera, reveses liftados, dejadas imposibles… nada se le resiste, y en ninguna pista; con un juego más defensivo que ofensivo, Nadal es el rey de la tierra batida, y ahora manda también en hierba y pista dura. Sus rivales le temen y le respetan; él teme y respeta a sus rivales. Eso es lo que lo convierte, ahora mismo, en el mejor tenista del circuito.

Por lo pronto, su reinado como número uno proseguirá hasta final de año; por delante todavía las semifinales de la Copa Davis contra EE.UU, los Masters Series de Madrid y París, y la gran cita del año, la Copa Masters de Shanghai, donde compiten las 8 mejores raquetas… después veremos lo que es capaz de hacer Rafa Nadal.

Por supuesto, yo no me lo pienso perder. Vamos Rafa!


Nefer Nadala.

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