>Mensaje de agradecimiento

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Hoy no tenía pensado escribir ninguna entrada en el blog pues he estado perdiendo toda la mañana en Granada entre autobuses de ida, salas de médico, academias y autobuses de vuelta y pensaba aprovechar la tarde para estudiar, haciendo el esfuerzo de evitar conectarme a internet. Pero hete aquí, que el “mono” y las ganas de hacerlo y ver que se cuece de nuevo por la blogosfera son más fuertes que las de ponerme con la programación didáctica, y ahí que me he conectado. Y cual ha sido mi sorpresa cuando visitando los blogs de rigor (Bomarzo, Rigoletto, Alfa, Claro, Patón…) me encuentro con que muy amablemente Jesús me ha dedicado unas palabras en uno de sus post.

Ni que decir tiene el subidón de adrenalina que me ha dado cuando he visto mi nombre en el título del mismo, y el arrobamiento que me ha entrado cuando lo he leído, y que iba aumentando conforme leía los comentarios posteriores.

Pues sin palabras me has dejado Jesús, y al final ni he estudiado ni he hecho programación, pensando en la forma de agradecerte este momento que me has regalado, y no sólo a ti, a todas las personas que han entrado a mi recreo y me han dejado algunas palabras… gracias, mil gracias a todos.

En mi vida había escrito nada más allá de los apuntes y exámenes de la facultad, pero me decidí a abrir este blog, con bastante miedo por cierto y con el respeto y la admiración que os profeso, en parte movida un poco por la envidia que me dan los vuestros, no lo voy a negar, pero también para demostrarme a mí misma que sí soy capaz de escribir algo medianamente coherente, y como escape a las muchas horas que me paso aquí sentada delante de unos temas que me absorben la mente.

Desde luego el listón estaba muy alto, pues vosotros sois grandes maestros de la palabra, y me conformaba con estar mínimamente a la altura; querer emular la crítica de Bomarzo, la retórica de Rigoletto, la poesía de Claro, la rotundidad de Alfa o la frescura de Patón es como querer tocar un instrumento sin conocer las notas musicales. Pero ahora tengo la enorme responsabilidad de no defraudar y hacer de este recreo un lugar interesante y ameno que invite a quedarse. Intentaré hacerlo lo mejor que pueda.

Mi recreo es vuestro recreo.

Nefer emocionada y agradecida.

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