>Elegía a mi abuelo

>El pasado jueves, mi abuelo se fue… ochenta y seis años de vida se han evaporado en el aire como el último suspiro que lo alejó del mundo. El cielo se entristeció y se puso a llorar para acompañar el último viaje de mi abuelo. Una enfermedad se lo ha llevado de la mano, no ha sido larga, ni tampoco corta, pero ha sido mezquina y dolorosa. Los últimos segundos de mi abuelo fueron agónicos, siempre desde la lucidez, plenamente consciente de que comenzaba su viaje, un viaje al que todos estamos obligados a ir y que nadie quiere hacer. El ya lo ha emprendido. Pero no se va sólo. Mi abuelo se va acompañado del cariño, los besos, las caricias, las palabras de ternura de sus hijos, sus nietos, sus bisnietos y toda la gente que lo quería; sus ojos, abriéndose de par en par mientras intentaba recoger el último aire que lo aferrara un segundo más a la vida, se cerraron con la foto de su familia alrededor suyo, queriéndolo hasta el último momento. Antes de irse tuvo la suerte de poder mirarnos a todos; se fue tranquilo, ya nos había visto y pudo despedirse a su manera de nosotros. A su familia nos queda la pena y el dolor de su sufrimiento estas últimas semanas, pero también el recuerdo del abuelo que siempre estuvo ahí, durante ochenta y seis años, viviendo.

Abuelo, siempre te querremos. Tu familia no te olvida.
Tu nieta, Cruz, no te olvida.
D.E.P. (22-11-21/17-04-08)

Anuncios